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Perder un diente no siempre genera sensación de urgencia. Especialmente cuando se trata de una muela que apenas se ve.

“Ya me lo pondré más adelante”.

“Como puedo comer por el otro lado, tampoco pasa nada”.

“Mientras no me duela, prefiero esperar”.

Son razonamientos comprensibles y bastante frecuentes. El problema es que la boca no se queda esperando.

Desde el momento en que desaparece un diente comienzan una serie de cambios que pueden afectar al hueso, a los dientes vecinos y a la forma en la que mordemos. Algunos son lentos y apenas perceptibles al principio, pero precisamente por eso podemos descubrirlos cuando ya llevan bastante tiempo produciéndose.

Entonces, ¿cuánto tiempo se puede estar sin un diente?

No existe un número de meses que sea seguro para todo el mundo. Depende del diente perdido, del estado del hueso, de la mordida y de la salud del resto de la boca. Lo recomendable es valorar la ausencia cuanto antes, aunque la reposición definitiva tenga que realizarse más adelante.

En Las Fronteras, Clínica Dental en Alcalá de Henares, vemos con frecuencia pacientes que perdieron una pieza hace años y acuden cuando quieren colocar un implante. Es entonces cuando descubren que la situación actual ya no es la misma que existía inmediatamente después de perder el diente.

¿Qué pasa cuando perdemos un diente?

Un diente no es únicamente la parte blanca que vemos cuando sonreímos.

Debajo de la encía existe una raíz rodeada por hueso. Cuando masticamos, las fuerzas se transmiten a través de esa raíz y los tejidos que la rodean.

Cuando el diente desaparece, desaparece también parte de ese estímulo funcional.

Además, queda un espacio que los dientes próximos pueden intentar ocupar progresivamente.

Por eso una ausencia dental puede desencadenar varios cambios.

El hueso de la zona comienza a remodelarse

Tras una extracción dental, el hueso que rodeaba la raíz comienza un proceso natural de remodelación. Parte de su volumen puede reducirse, especialmente durante los primeros meses.

Esto tiene una consecuencia importante.

Si dejamos pasar mucho tiempo y posteriormente queremos colocar un implante, puede ocurrir que ya no exista el mismo volumen de hueso que había inicialmente.

Eso no significa necesariamente que el implante sea imposible. En muchos casos existen técnicas de regeneración ósea que permiten recuperar las condiciones necesarias.

Pero el tratamiento puede ser diferente al que habría sido posible inicialmente.

Los dientes vecinos pueden empezar a desplazarse

Los dientes no están inmóviles durante toda nuestra vida.

Cuando aparece un espacio libre, las piezas situadas a su alrededor pueden inclinarse o desplazarse lentamente hacia él.

Imaginemos que perdemos una muela inferior.

La muela situada detrás puede comenzar a inclinarse hacia delante. La situada delante también puede modificar ligeramente su posición.

El espacio que originalmente correspondía a un diente puede acabar siendo más estrecho o irregular.

Esto puede dificultar posteriormente la colocación de una prótesis o de un implante.

El diente contrario también puede moverse

Hay otro fenómeno menos conocido.

Los dientes necesitan el contacto con su antagonista, es decir, con el diente de la arcada contraria.

Cuando desaparece ese contacto, el diente opuesto puede desplazarse progresivamente hacia el espacio vacío. Es lo que conocemos como extrusión o sobreerupción.

Por ejemplo, si perdemos una muela inferior, la muela superior que mordía contra ella puede descender poco a poco.

Cuando años después queremos recuperar la pieza perdida, podemos encontrarnos con que ya no disponemos del mismo espacio para colocar correctamente el nuevo diente.

La mordida empieza a adaptarse

Nuestra boca funciona como un conjunto.

Cuando desaparece una pieza, las fuerzas que antes soportaba ese diente deben repartirse entre los restantes.

Si falta una muela, probablemente comenzaremos a masticar más por el lado contrario sin darnos cuenta.

Una ausencia aislada no significa que vaya a producir inmediatamente un problema grave de mordida, pero cuantas más piezas faltan y más tiempo pasa, mayor puede ser la alteración funcional.

Algunos dientes terminan trabajando más de lo que les correspondería.

“Pero es una muela de atrás y no se ve”

Es probablemente uno de los motivos más habituales para posponer el tratamiento.

Cuando perdemos un incisivo, buscamos una solución rápidamente porque afecta directamente a nuestra sonrisa.

Con una muela ocurre algo diferente.

Como nadie ve el hueco, podemos pensar que tiene menos importancia.

Sin embargo, los molares desempeñan un papel fundamental en la trituración de los alimentos y en la distribución de las fuerzas de la mordida.

Que un diente no se vea no significa que no sea importante.

Entonces, ¿cuánto tiempo puedo esperar para ponerme un implante?

La respuesta correcta es: depende del caso.

Hay pacientes en los que podemos planificar un implante después de que la zona haya cicatrizado y otros en los que incluso es posible colocar el implante inmediatamente después de extraer el diente.

También existen situaciones en las que es conveniente esperar por una infección, realizar previamente una regeneración ósea o tratar antes una enfermedad periodontal.

Por eso no recomendamos pensar en términos de:

“¿Puedo esperar seis meses?”

o

“¿Puedo dejarlo un año?”

La pregunta más útil sería:

“¿Qué ocurre si espero en mi caso concreto?”

Una exploración y las pruebas radiológicas necesarias permiten saber cómo está el hueso y planificar el mejor momento para actuar.

¿Hay que poner siempre un implante cuando falta un diente?

No.

Y esta es una distinción importante.

El implante es una excelente solución para muchas ausencias dentales porque permite sustituir una pieza sin tener que utilizar los dientes vecinos como soporte.

Pero no es la única alternativa.

Dependiendo de cada situación podemos valorar diferentes posibilidades.

Implante dental

El implante sustituye la raíz perdida y sobre él colocamos posteriormente una corona.

Una de sus principales ventajas es que no necesitamos tallar los dientes adyacentes.

Puente sobre dientes naturales

Otra posibilidad es colocar un puente utilizando como pilares los dientes situados a ambos lados del espacio.

Puede ser especialmente interesante cuando esos dientes ya necesitan ser restaurados con coronas.

Si ambos están completamente sanos, tendremos que valorar cuidadosamente si merece la pena prepararlos o si resulta más conservador colocar un implante.

Prótesis removible

En determinadas situaciones también podemos recurrir a una prótesis que el paciente puede retirar.

Suele utilizarse especialmente cuando faltan varias piezas o cuando, por diferentes motivos, no podemos realizar una rehabilitación fija.

¿Y si llevo varios años sin ese diente?

No significa que sea demasiado tarde.

Este es otro miedo frecuente.

Hay pacientes que llevan cinco, diez o incluso más años con una ausencia dental y creen que ya no pueden ponerse un implante.

Lo primero es estudiar la situación actual.

Mediante una exploración y, cuando está indicado, un TAC dental 3D, podemos conocer el volumen y la anatomía del hueso disponible y valorar la posición de las estructuras cercanas.

Podemos encontrarnos diferentes escenarios.

Puede existir suficiente hueso y ser posible colocar el implante directamente.

Puede haberse producido una pérdida ósea que requiera una regeneración.

O puede ser necesario estudiar otra alternativa protésica.

Lo importante es no asumir que “ya no tiene solución” sin haber realizado antes un diagnóstico.

¿Qué pasa si me faltan varios dientes?

Cuando las ausencias son múltiples, las posibilidades de tratamiento cambian.

No necesariamente necesitamos colocar un implante por cada diente perdido.

Por ejemplo, varios dientes consecutivos pueden sustituirse mediante un puente sobre implantes, utilizando los implantes como pilares de la prótesis.

Cuando se ha perdido toda o prácticamente toda una arcada, existen soluciones como:

  • Prótesis fijas sobre implantes.
  • Prótesis híbridas.
  • Rehabilitaciones sobre cuatro o seis implantes.
  • Sobredentaduras sobre implantes.

La elección depende del hueso disponible, la anatomía, la mordida, las expectativas del paciente y otros factores clínicos.

Perdí el diente por periodontitis, ¿puedo ponerme un implante?

En muchos casos sí, pero existe un aspecto fundamental: primero debemos controlar la enfermedad periodontal.

La periodontitis afecta a los tejidos que sujetan los dientes y está asociada a pérdida de hueso.

Colocar implantes sin controlar previamente la enfermedad de las encías no sería una buena estrategia.

Por eso estos pacientes requieren una planificación especialmente cuidadosa y un programa de mantenimiento posterior.

Un implante no tiene caries, pero los tejidos que lo rodean también pueden enfermar.

¿Y si acabo de perder o romper un diente?

Este es precisamente el mejor momento para consultar.

No porque necesariamente tengamos que colocar un implante inmediatamente, sino porque podemos estudiar la situación antes de que se produzcan más cambios.

Además, cuando un diente está muy dañado, nuestra primera pregunta ni siquiera debería ser cómo sustituirlo.

Primero debemos valorar:

¿Podemos salvarlo?

Siempre que exista un pronóstico razonable, conservar un diente natural sigue siendo una prioridad.

Solo cuando no puede mantenerse de forma predecible empezamos a estudiar cómo sustituirlo.

¿Qué hacemos en Clínica Fronteras cuando falta un diente?

No empezamos decidiendo “hay que poner un implante”.

Primero necesitamos entender por qué se perdió la pieza y qué situación tenemos actualmente.

Valoramos:

  • Estado de los dientes vecinos.
  • Salud de las encías.
  • Cantidad y calidad del hueso.
  • Espacio disponible.
  • Mordida.
  • Número de dientes ausentes.
  • Tiempo transcurrido desde la pérdida.
  • Expectativas del paciente.

Cuando necesitamos estudiar el hueso tridimensionalmente podemos utilizar TAC dental 3D, y la planificación digital nos permite estudiar con precisión las posibilidades de rehabilitación.

A partir de ahí podemos explicar qué alternativas existen y las ventajas e inconvenientes de cada una.

Preguntas frecuentes sobre cuánto tiempo se puede estar sin un diente

¿Pasa algo por estar unos meses sin una muela?

No existe un plazo idéntico para todos los pacientes. Tras perder un diente comienzan procesos de remodelación del hueso y pueden producirse movimientos dentales. Aunque la reposición definitiva pueda esperar en determinados casos, es recomendable valorar la ausencia desde el principio.

¿Qué pasa si llevo diez años sin una muela?

Puede haberse producido pérdida de hueso y desplazamiento de los dientes próximos, pero eso no significa que no pueda rehabilitarse. Será necesario estudiar la situación actual y determinar si existe suficiente hueso o necesitamos procedimientos adicionales.

¿El hueso se pierde cuando falta un diente?

Tras la extracción se produce una remodelación natural del hueso alveolar y parte de su volumen puede reducirse. La magnitud varía de una persona a otra y según la zona de la boca.

¿Es obligatorio sustituir todas las piezas perdidas?

No necesariamente. Hay que estudiar qué diente falta, cómo está la mordida y qué consecuencias puede tener mantener ese espacio. El tratamiento debe individualizarse.

¿Qué es mejor, un puente o un implante?

Depende fundamentalmente de los dientes vecinos, del hueso disponible y de las necesidades del paciente. Cuando los dientes adyacentes están sanos, un implante permite evitar tallarlos. Cuando ya necesitan coronas, un puente sobre dientes naturales puede ser una alternativa razonable.

¿Se puede colocar un implante inmediatamente después de quitar un diente?

En casos seleccionados sí. Se conoce como implante inmediato. Para hacerlo necesitamos valorar, entre otros aspectos, el estado de la zona, la infección, el hueso disponible y la posibilidad de obtener una estabilidad adecuada.

¿Qué pasa si no tengo suficiente hueso?

No significa automáticamente que no puedas llevar implantes. Dependiendo del defecto pueden estudiarse técnicas de regeneración ósea u otras alternativas de rehabilitación.

¿Es malo masticar siempre por el lado contrario?

Mantener durante mucho tiempo una masticación predominantemente unilateral puede generar una distribución desigual de las cargas. Si has dejado de utilizar una zona porque te falta un diente, merece la pena averiguar qué posibilidades existen para recuperar su función.

No esperes a que el hueco empiece a darte problemas

Una ausencia dental puede parecer poco importante cuando no duele y está en una zona que apenas se ve. Sin embargo, dentro de la boca pueden estar produciéndose cambios aunque nosotros no los percibamos.

Y existe una diferencia importante entre consultar pronto y tener que hacer el tratamiento inmediatamente.

Acudir al dentista no significa que tengas que colocarte un implante ese mismo día. Significa conocer cómo está tu boca, saber qué puede ocurrir si esperas y poder decidir con información.

Si has perdido recientemente un diente o llevas años con una pieza ausente, en Clínica Dental Las Fronteras, en Alcalá de Henares, podemos estudiar el estado del hueso, la mordida y los dientes restantes para valorar cuál es la mejor forma de recuperar esa pieza.

Porque cuando falta un diente, el tiempo no siempre obliga a tratar inmediatamente, pero sí puede cambiar las condiciones del tratamiento futuro.

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